viernes, 21 de diciembre de 2007

Les entregué todo...


(Esa soy yo, sometida al sacerdote loco... miren mi cara de ilusión, que estúpida)

Recuerdo que me inicié en la fé tiadoris con ganas de superarme. Cumplí todos sus preceptos y obligaciones, pero con el paso del tiempo terminé sometida a los designios de un sacerdote loco, que nos obligaba a juntarnos todos los viernes en su casa, a revisar la maleta que dejó la tía Doris (una maleta llena de porquerias), buscando señales y bebiendo mojitos. Hubo veces en las que incluso nos obligó a fumar pihuasca, una extraña droga tiadoriana. Por suerte logré recuperar mi vida, y escribo esto para que se sepa lo terrible que son esos tipos, para que nadie más como yo caiga.






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